¿Puedo bañar a mi gato?

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¿Puedo bañar a mi gato?

Por lo contrario que la mayoría de la gente cree, si se puede bañar a los gatos, claro que como es poco común muchos no están acostumbrados a este hábito.

Por lo general el gato en si es un animal muuuuuy limpio ya que constantemente se encuentra acicalándose de manera natural, después de comer, después de dormir, después de descansar, en fin, después de hacer cualquier cosa, por lo que su pelaje la mayor parte del tiempo se encuentra limpio y sin olor, esto se debe a un comportamiento natural ya que, en estado salvaje, un animal que huela demasiado se convierte en presa fácil para depredadores.

Suele suceder que los gatos hogareños se ensucien más al jugar con tierra o con algo que les manche el pelaje o los deje pegajoso, como todos sabemos son muy curiosos, en este contexto un baño no les va a hacer nada de mal.

Lo ideal es empezar a bañar a un gato cuando es cachorro, en su etapa de socialización, para que se acostumbre poco a poco a esta actividad. El primer baño se puede realizar entre los 3 y 4 meses de edad, siempre y cuando tu gatito no presente ningún tipo de enfermedad y esté autorizado previamente por tu veterinario de confianza. De esta manera, el gato aprende a bañarse y se acostumbra al agua y al jabón, llegando a disfrutar del momento del baño.

Si por alguna razón ves que desde el principio tu gato es muy reacio al baño, nunca lo fuerces a bañarse, ya que le crearás una asociación negativa que no es necesario que pase. Tu gato siempre se mantendrá limpio y aseado lo bañes o no, recuerda que como lo comentamos anteriormente, los gatos son animales muy limpios.

Es muy importante antes de comenzar a hablar del baño tomes las siguientes recomendaciones:

1) Reconoce cuándo tu gato necesita un baño. De hecho, muchos gatos no necesitan que los bañen en absoluto, ya que son unos maestros del acicalamiento y limpieza como comentamos anteriormente. Sin embargo, si tu gato tiene pulgas, si es un gatito de exteriores que ha pisado algo repugnante o si se siente y se ve sucio, entonces quizá es hora de darle un baño. Si tu cachorro es muy pequeño, debes limpiarlo con un trapo húmedo o mojado en lugar de darle un baño completo.

2) Conversa con tu veterinario acerca de si es un buen momento para darle a tu gatito un baño completo.

Puedes bañar a tu gato en casa o simplemente llevarlo a un centro especializado en baños a mascotas, si decides realizar la primera opción, te dejamos algunos consejos para antes, durante y después del baño:

Consejos antes de comenzar el baño

1)  Recortar las uñas de tu gato:  Para minimizar el daño que te pueda ocasionar en un momento de miedo o estrés, es recomendable recortarle las uñas. Si nunca lo has hecho, es preferible que sean recortadas por un profesional, ya que la inexperiencia puede hacer que provoquemos daños a nuestro felino llegando incluso a hacerle sangrar.

2) Cepillar su pelo: El pelaje de nuestro felino puede sufrir de nudos, siempre será más fácil desenredar dichos nudos con el pelo aún seco, así evitaremos darle tirones durante el baño y conseguiremos que la experiencia del baño sea lo más relajante posible. Ten un especial cuidado tras las orejas y el cuello, suelen ser las zonas más propensas a nudos en el pelaje.

3)  Todo listo y a mano:  Durante el baño no debemos de dejar a nuestro gato sólo en la bañera ni un solo momento, es muy probable que al verse sólo se asuste y pueda escapar, por lo que antes de comenzar debemos asegurarnos de tenerlo todo a nuestro alcance: champú, toallas, juguetes, golosinas, cepillo, secador…

Advertencia: El champú debe ser específico para gatos, sería totalmente perjudicial usar un champú nuestro, para bebé o de perro.

4)  Tina o recipiente ya con el agua: el sonido del agua cayendo a través de la llave puede asustar a nuestro felino y estresarlo, es por ello que antes de traer a nuestro gato a la zona del baño, debemos tener la bañera ya con el agua lista para comenzar. El agua debe estar tibia, no demasiado profunda, que nuestro gato pueda estar en pie o sentado y el agua no se acerque al cuello, de lo contrario, se puede asustar. En el fondo de la bañera deberemos poner una alfombra antideslizante y encima de ella es recomendable poner alguna toalla pequeña donde irán las patitas de nuestro gato, por si en algún momento dado nuestro gato tiene un pequeño susto y saca sus uñas, que pueda clavarlas en algo y volver a relajarse.

5) Algún juguete dentro del agua nos ayudará a que nuestro gato asocie la hora del baño con un juego y podremos bañarlo de forma rápida y fácil.

6) Por último, ¡relájate! Ya lo tienes todo listo, todo a mano y todo asegurado, en una habitación donde reina la calma y la armonía, sólo toca ir a por el gatito para comenzar el baño. Pero si al ir por él, el gato nota que estás tensa, asustada y con miedo, de nada habrá servido tener la habitación más relajada y preparada del mundo, ya que tu gato notará esa tensión en ti y se contagiará de ella. Así pues, respira hondo, relájate y ve felizmente a por él, tal y como si fueras a jugar, él notará esa energía positiva y alegre en ti e irá felizmente a tomar su baño.

El baño

1) Entrada del gato a la tina o recipiente:   tú mejor que nadie conoces a tu gato, así que sabrás con qué trucos divertidos podrás hacerle entrar en el agua (juguetes, golosinas, algún juego, etc) ve probando e intentando que tu gatito entre de forma natural en el agua. Si no consigues esta naturalidad, puedes tomarlo en tus brazos y hacerlo entrar poco a poco, sin presión, sin obligación, sin miedo.

2) Mojar al gato muy despacio:  una vez dentro del agua comenzaremos a mojarlo poco a poco, sin prisas. Si el gato se asusta, no importa, lo dejaremos relajarse el tiempo que necesite. Es preferible no bañarlo esta primera vez pero que haya tenido ese primer contacto, a que se sienta obligado y asustado y nunca más podamos volver a bañarlo.

Si todo marcha correctamente, continuamos con el baño. Nunca debemos mojar más arriba de su cuello, la cabeza jamás debe ser introducida bajo el agua, le provocaría demasiado terror.

Si ya tenemos el cuerpo bien mojado, tomamos el champú para gatos y con suaves masajes iremos lavando a nuestro gatito en dirección al crecimiento del pelo. Una vez esté todo bien enjabonado, muy suavemente ponemos el agua tibia en su cuerpo (puedes ayudarte de una esponja) y enjuagaremos con tranquilidad y paciencia a nuestro gato, sin dejar ningún rastro de champú.

Ten un especial cuidado en que no le caiga champú ni en ojos, orejas, nariz o boca, podría provocarle irritación o alguna infección a los ojos, oídos e incomodidad en nariz y boca.

Ahora nos queda su carita, ya que no la hemos mojado durante el baño, pero no te preocupes, puedes lavar su cara con un paño húmero, así de fácil, nuestro compañero felino no se opondrá a estas caricias de un paño húmedo y suave por su rostro.

Después del baño

1) Secado con toalla:  toma la toalla y escurre toda el agua que puedas de su pelo, suavemente con movimientos similares a las caricias que le damos normalmente.

Si tu gato es de pelo corto y hay un clima de calor, puede terminar de secarse sólo.

2) Secado con secador:  si su pelaje es largo o semi largo y no le asusta el secador, lo tomaremos en nuestros brazos y con aire suave y tibio comenzaremos a secar su pelo con la ayuda de un cepillo mientras lo peinamos a favor de la dirección del nacimiento del pelo.

Otras recomendaciones

• Alternativa al baño:  si nuestro gato se niega rotundamente a ser bañado y no hay forma de convencerlo, existen formas alternativas de limpiar a un gato, como utilizando el champú en seco que se puede aplicar con un paño y así poder lavar a nuestro gato.

 Frecuencia de los baños:  podemos bañar a nuestro felino siempre que queramos, pero lo ideal es no hacerlo más de una vez al mes.

• Rutina desde pequeño:  como lo mencionamos más arriba, si tienes a tu gatito desde pequeño, aunque no lo necesite porque es muy limpio, puedes acostumbrarlo desde pequeño al baño, es más fácil enseñar a un gatito joven a no tener miedo del baño que a un gato ya mayor (recuerda conversar este tema con anterioridad con el veterinario, la edad estimativa es siempre a partir de los 3 o 4 meses)

• Recompensas:  recompensa a tu gatito siempre con golosinas, con caricias, con mimos, con palabras, sea lo que sea, el refuerzo positivo por portarse bien, le hará relacionar cada proceso del baño con algo bueno y divertido.

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