Gatos místicos

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Gatos místicos

Todo dueño de gato se podrá dar cuenta que estos seres tienen una misticidad que los rodea durante toda su vida y es que los gatos poseen una conexión con el mundo mágico e invisible. Ellos son capaces de limpiar las energías negativas. Ellos tienen la capacidad de ver cosas que nosotros no podemos desde insectos microscópicos hasta seres de otras dimensiones.

Los gatitos son profesores, ellos nos enseñan amar. Un amor libre, no sumiso, respetador del arbitrio ajeno y las diferencias. Por eso tantas personas tienen dificultad en convivir con gatos y los encuentran “interesados”. Primero, tú tienes que conquistar la confianza del gato. Después, tú tienes que aprender a respetarlo. Él te demostrará afecto cuando realmente esté preparado y no cuando tú se lo mandes.

Si no tienes un gato, y de repente aparece uno en tu vida, es porque tú necesitas de un gatito en una época específica. El gatito está queriendo ayudarte. Si tú no lo puedes acoger, es importante que le encuentres un hogar. El gatito llegó hasta ti por alguna razón que tú no puedes comprender a nivel físico, pero tú puedes descubrirlo a través de los sueños. Muchas veces el gatito aparece, cumple su función y se va. Quédate atento a la forma como los gatos reaccionan a las visitas en tu casa. Muchas veces ellos están intentando protegerte de un campo energético negativo o pesado.

Y es por todas estas razones que muchas de las culturas milenarias los consideraban dioses o guardianes, te dejamos a continuación diferentes creencias de los pueblos originarios respecto a los gatos:

1) Dioses gatunos egipcios:
En general los egipcios pensaban que los ojos del gato reflejaban el poder y la luz del sol en la tierra durante las horas de oscuridad, y por ello nos salvaban de la noche eterna y nos protegían frente a la mala suerte. De hecho, las mujeres egipcias imitaban los ojos de gato, al pintar los suyos con marcadas líneas de color negro o azul. Además, al dormir en círculo o en ovillo, se creía que los gatos simbolizaban la eternidad y la sabiduría.
Bastet era la diosa egipcia protectora del hogar y diosa de la felicidad. Es una de las diosas egipcias más populares, se le representaba como una mujer con cabeza de gata o simplemente como una hermosa gata oscura que carga diferentes joyas.
Representa los rayos de sol, armonía y felicidad. Fiel protectora del hogar, guardiana de las mujeres embarazadas y sus partos ya que aleja los malos espíritus. Diosa protectora y pacífica, que a la vez era capaz de mostrar una faceta feroz y violenta de manera impredecible.

Para los egipcios los gatos eran la representación viviente de Bastet por lo que vivían dentro de los templos y al momento de morir eran momificados al igual que los faraones y nobles. A la vez algunos dueños de gatos en el antiguo egipcio pedían ser enterrados con sus gatos ya que no podían con la idea de que al momento de morir sus preciados gatos quedarían solos, sin alimentos y se convirtieran en vagabundos, por lo que se les practicaba la eutanasia para que ambos fueran enterrados juntos.

2) Diosa gatuna germana:
Los antiguos campesinos nórdicos, veneraban a Freyja y a sus gatos, a los cuales dejaban ofrendas para asegurarse buenas cosechas.
Freyja era una de las 2 diosas más importantes en la cultura nórdica. Su nombre significa “La Señora”. Era considerada la diosa del amor, la belleza y la fertilidad. Como en el caso de Bastet era especialmente protectora con las mujeres, quienes la invocaban para obtener su protección en los embarazos y el parto. No obstante, también tenía su lado severo, y ahí se convertía en diosa de la sabiduría, la magia, la guerra y la muerte.
La particularidad de Freyja es que viajaba en un carro tirado por grandes gatos. Se trataba de un carro de guerra, y se debe tener en cuenta que sólo las deidades más importantes utilizaban carros, símbolo de estatus. Además de esta función, los gatos eran también sus consejeros. Para Frejya el gato es su animal sagrado, y fueron un regalo del dios Thor.

3) Dios gatuno Chino:
Para los chinos los gatos también eran importantes. Desde China se expandieron por otros países de Asia, y llegaron a Japón en el cuarto siglo. Los chinos decían que el gato era un cruce entre mono y león, debido a la forma de su cuerpo y sus movimientos.
Li Shou era un antiguo dios gato, una divinidad relacionada con la fertilidad a la que se hacían ofrendas para mejorar las cosechas.
La historia de los dioses gatos en china es de las más curiosas. Se cuenta que los dioses, después de crear el mundo nombraron a los gatos vigilantes del orden de la creación, y para ello tenían el don de la palabra, para poder comunicarse con los dioses y contarles cómo iba todo. Lo malo es que cada vez que los dioses llamaban a consultas a los gatos, los encontraban jugando, durmiendo o relajándose.
Los pequeños dioses gatos acabaron confesando que a ellos no les interesaba gobernar el mundo, que tenían cosas mejores que hacer, y que cedían el puesto a los hombres que sí estaban ávidos de poder. Los dioses aceptaron y quitaron el don de la palabra a los gatos, para dárnoslo a nosotros. No obstante, los dioses se dieron cuenta de que los hombres no comprendían nada de lo divino, y obligaron a los gatos al menos a ser los guardianes del tiempo. Así que, en la antigua mitología china, un gato es más de fiar que muchas personas.

4) Dios gatuno Japones:
Bakeneko no llegaban al estatus de dios ni eran considerados como una deidad, pero sí tenían poderes sobrenaturales. Su nombre podría traducirse por “gato fantasma” o “gato que cambia”. Podían volar, mutar de forma, lanzar bolas de fuego, caminar sobre dos patas como los humanos y algunos tenían incluso el poder de resucitar a los muertos. Eran auténticos gatos transformistas capaces de transformarse hasta en una persona.

5) Dios gatuno celta:
El cat sìth o cat sidhe, es una criatura de la mitología celta, semejante a un enorme gato negro con una mancha blanca en el pecho. La leyenda dice que este gato espectral merodea las tierras altas de Escocia.

En Samhain, se creía que un cat sìth bendeciría cualquier casa que dejase un plato de leche para que bebiera, pero las casas que no dejasen fuera un plato de leche quedarían malditas y las ubres de sus vacas quedarían secas.
Algunas personas creían que el cat sìth no era una criatura feérica, sino una bruja que podía transformarse voluntariamente en gato hasta en nueve ocasiones. Si se transformaba en ocho ocasiones, podía recuperar su forma humana; sin embargo, si una de estas brujas decidiese convertirse en gato una novena vez, seguiría siendo un gato para el resto de su vida. Algunos creen que así se originó la creencia de que los gatos tienen nueve vidas (creencia que puede variar en siete vidas en otras culturas).

6) Dios gatuno de Peru:
Kon, el felino volador, es el antiguo dios costeño de Perú adorado como creador del mundo por importantes reinos como Paracas y Nazca que lo representaban en finos tejidos y bellos huacos policromados. Era un dios eminentemente volador, no tenía huesos, era rápido y ligero, y podía acortar distancias a su antojo. En sus imágenes más conocidas se le puede ver volando, con máscaras felinas, pies replegados y portando un báculo, alimentos y cabezas trofeo.

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