octubre 24, 2016

Descubre qué tipos de repelentes son dañinos para tus gatos

Los repelentes de plagas pueden ser altamente dañinos para los gatos debido a su gran toxicidad, por lo tanto es de suma importancia mantenerlos en lugares a los que ellos no puedan acceder. A grandes rasgos, existen dos tipos de elementos que causan una serie de problemas de salud en gatos y perros denominados compuestos organofosforados y carbamatos, los cuales también están presentes en algunos agentes antiparasitarios externos que suelen aplicarse a  las mascotas. Estos químicos adquieren diferentes nombres según su estructura y se pueden reconocer en las etiquetas de los productos como:

  • Diazinón
  • Fentión
  • Diclorvos
  • Clorpirifos
  • Paratión
  • Malatión
  • Propofos
  • Propoxur
  • Metiocarbo
  • Carbofuran
  • Carbaril

My cat at home.

 

La forma principal en que los gatos consumen estos compuestos es a través de su pelo, ya que los felinos lavan todo su cuerpo con la lengua. Además, pueden absorber algunas toxinas por su piel o por inhalación directa. En cuanto a la sintomatología, generalmente se habla de 4 etapas:

1.- Fase muscarínica: propia de ésta son los vómitos, diarrea, broconconstricción y dificultad respiratoria. Lamentablemente, por causas como las mencionadas, muchas veces se llega a la muerte si no se acude a tiempo al veterninario.

2.- Fase nicotínica: es reconocible por los temblores y taquicardias.

3.- Fase central: hablamos de la más perjudicial, pues luego de convulsiones puede llevar al animal al coma y a la muerte.

4.- Fase o intoxicación retardada: puede manifestarse de 8 a 14 días luego del contacto con las sustancias.

La forma de proceder si se tiene sospechas de que un gato está intoxicado con repelentes, es llevarlo al veterinario de forma inmediata para que sea estabilizado, desintoxicado y tratado con antídoto. Otra consideración es que no debe acercarse a otros animales porque corren el riesgo de contaminarse con restos de la sustancia que podría estar aún en el pelaje del gato.

 

Es de suma importancia leer las etiquetas tanto de los repelentes que se usan para controlar ciertas plagas, como de los agentes antiparasitarios aplicados a tu gato. Y recuerda que, ante la menor sospecha de que tu felino está intoxicado, llévalo inmediatamente al veterinario.

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