agosto 28, 2017

Convivencia de un niño con el gato / Ventajas de criar a tu hijo junto a un gato

Cuantos de nosotros no hemos crecido con una mascota a nuestro alrededor, no solo es algo muy divertido si no que es formativo y enriquecedor. Convivir y relacionarse con los animales hace que los niños aprendan a cuidar de un ser vivo, les ayuda a desarrollar empatía y sociabilidad, valores que le acompañarán durante toda su vida.
Que los niños convivan con un gatuno posee múltiples ventajas, tanto sociales, personales, afectivas y en la forma de ver la vida.
Claro está que debemos comprender que todo esto dependerá de la edad del niño y de igual modo nosotros como adultos somos los responsables de la supervisión de la relación que mantienen nuestros hijos con los animales con el fin de evitar cualquier accidente.
Antes de llevar a tu casa un gatuno para que se transforme en el nuevo amigo de vida de tu cachorro humano debes tener en cuenta los siguientes consejos que a continuación detallamos, para que la relación con su mejor amigo sea la mejor posible.

No molestar al gato cuando esté durmiendo:

El gato es un animal que necesita disfrutar de un descanso tranquilo, en el caso de estar durmiendo no se le debe molestar para abrazarlo o jugar, debemos hacerle saber a los niños que no se debe molestar al gato mientras duerme, y que deben respetar su sueño.

La tranquilidad durante la comida:

En términos generales el momento de comer para los animales es un momento muy íntimo. Por eso es muy importante enseñar a los niños que no deben molestar al gato mientras se está alimentando, pero si enseñarle a ser muy puntual respecto a los horarios de comida del gato y que él se haga responsable de esta actividad para que así se cree un lazo aún más fuerte entre ambos.

Respetar su tranquilidad:

En muchas ocasiones habrás observado que cuando llegan visitas a casa o hay más alboroto de lo normal el gato se marcha buscando un rato de paz y tranquilidad alejándose de donde estamos nosotros. Este momento de tranquilidad es muy importante para él y debe ser respetado. Por ello debemos enseñar a los niños a dejar al gato si decide no jugar y marcharse a su lugar preferido.

Caricias suaves:

Los gatos adoran las caricias y las atenciones, pero no les gustan nada los movimientos bruscos o las caricias con demasiada velocidad. Los pequeños no siempre sacan su lado delicado para coger objetos y es importante recalcarles mucho que deben acariciar al gato con cuidado. Este gesto les ayudará en el futuro a tratar con delicadeza objetos frágiles.

No relacionarse con todos los gatos de la misma forma:

Debemos enseñar a nuestros hijos que no se pueden comportar de la misma manera si juegan con su gato como si juegan con otro. Para ellos lo más natural es pensar que lo que le gusta a su gato les gustará a todos y actúan de la misma manera con el resto. Hay que intentar hacerles ver que no les gusta lo mismo a todos los gatos y no todos los gatos tienen el mismo nivel de sociabilidad. Lo mejor es enseñarles a acercarse al resto de los animales con calma y que aprendan a distinguir las posibles señales que los animales les puedan trasmitir.

Entender el lenguaje de los gatos: 

Normalmente los pequeños poco a poco empiezan a saber distinguir lo que el gato les quiere decir al estar tanto tiempo en contacto con ellos, pero de todos modos es importante que nosotros les guiemos un poco. El gato le irá marcando de modo que aprenderá cuando puede jugar con él, si el gato necesita su espacio y permanecer tranquilo o si puede o no jugar con él. Poco a poco a medida que vayan interactuando la relación será más respetuosa y gratificante para ambos.

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